El principal protagonista de la historia es Dani, un chaval de unos 20-25 años, aparentemente, un chaval corriente, o eso es como nos lo quieren describir, tiene hobbies por lo que parece corrientes: juega a videojuegos, fuma cigarrillos aliñados (porros), y según la sinopsis del juego también salidorro, pero quitando algún gag sobre esto no lo veo como tal. Según el autor Francisco Téllez: Unepic está inspirado en «The Maze of Galious», un juegazo para MSX que sacó Konami en los años 80. De hecho la idea inicial era hacer una segunda parte de este famoso juego, pero finalmente el guión se decantó a algo más cómico y menos serio. Desde aquí mis más sinceros respetos y mi aprecio, desde ahora soy fan incondicional del autor.
El juego empieza bien, jugando a una partida de rol (de dados y tablero) se levanta a ir a hacer aguas menores, y sorpresa, se apagan las luces mientras está en ello. Ahí empieza nuestro juego, lo primero que te piden hacer es encender el mechero. Pues Dani ya no está en el lavabo de su amigo, si no en lo que parece unas mazmorras, y solo ve lo que el resplandor del mechero le permite ver. Lo primero que piensa es que los buenos de sus amigos le han metido sustancias psicotrópicas en la bebida y que él está alucinando, pues se cree que él está viviendo su propia partida de rol. Deambulando por la mazmorra se encuentra con un espíritu (parece un dementor morado) que le estaba esperando, acto seguido le posee. ¿Qué puede salir mal? Pues el dementor espíritu se queda atrapado por que el alma de Dani no tiene fe. Para ser liberado el protagonista deberá morir y el espíritu quedará libre de nuevo.









